Escrito por José R.
Llegar a las 24 Horas de Le Mans y acabar a la primera, es algo que la historia del automovilismo dice que pertenece al mundo de lo inverosimil… nos han faltado tan solo cinco horas para conseguirlo. 2008 ha terminado, ya miramos hacia 2009.
Ha sido un esfuerzo épico, y no un esfuerzo intangible, sino un esfuerzo individualizado, con rostros y nombres propios. El esfuerzo de las más de cuarenta personas que componían la escuadra de Epsilon Euskadi en las 24 Horas de Le Mans.
Se ha llegado muy lejos. Primero se superó el reto de llegar a la noche, todo un triunfo. Las primeras horas de la madrugada fueron demoledoras para mecánicos e ingenieros, agotados tras una semana previa de durísimo trabajo con jornadas de veinte horas. El sábado, a las siete de la mañana, todo el equipo se encontraba ya en el box número 20 del circuito de La Sarthe para que todo estuviera listo cuando dieran las tres del mediodía, hora de la salida.
Pasadas las siete de la tarde, la caja de cambios del primer prototipo decía basta. En vez de arrojar la toalla, los mecánicos del coche número 21 trabajaron durante siete horas ininterrumpidas para reconstruirla. Un trabajo titánico, pero que tuvo su premio cuando el motor volvía a rugir pasada la una de la madrugada.
El coche número 20 presentaba una fuga de gasolina alrededor de la medianoche. Una avería que, casi siempre, también supone el adiós en el 99% de los casos. No en éste. Cinco horas después, tras detectar donde estaba la fuga y repararla, también volvíamos a pista.

A las 09:54, con gesto de resignación, el jefe de equipo firmaba oficialmente el abandono de ambos coches cerrando, a tan solo cinco horas del final, la participación del primer coche español en Las 24 Horas de Le Mans.
Le Mans es la carrera más dura del mundo. Estábamos preparados para acabarla, y casi lo conseguimos gracias al tesón de todos los miembros del equipo, y a una motivación extraordinaria. Esta empresa no ha hecho más que empezar, Epsilon Euskadi ha querido, y seguirá queriendo llevar el automovilismo español a una nueva era. La de la creación de un gran constructor nacional de competición que hasta ahora no existía, y también, por supuesto, representar y defender con orgullo el nombre de España en el automovilismo internacional.
Las muestras de cariño de los aficionados españoles que estuvieron en el circuito, que se acercaron al box a darnos ánimos, y nos los lanzaron desde las gradas cuando nos dirigíamos a la parrilla de salida, son nuestro más preciado combustible. Aun más motivados por estas muestras de cariño, volveremos el año que viene a las 24 Horas de Le Mans. Muchas Gracias a todos.
Epsilon Euskadi

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