Escrito por JoseR
No le traigan dramatismos a la Dama de Negro, ella los aportará con creces.
DARLINGTON, S.C. -- El paisaje ha cambiado, de ser un parque de atracciones urbano, a tierras rurales de cultivos, pero las cicatrices aún perduran. Martin Truex Jr. llegó al Darlington Raceway con cuatro nuevos miembros de equipo, como consecuencia de las tuercas de neumáticos caídos y los posteriores despidos, ahí mismo, en Richmond. Ryan Newman y Juan Pablo Montoya están tratando de solucionar una relación en pista que ha sido puesta a prueba desde su primera carrera juntos. Kurt Busch apareció y explicó las razones detrás de sus profanas y airadas quejas expresadas a través de la radio que lo comunica con su box. El resto de los equipos de la Copa Sprint acamparon en el circuito de importancia de más antigua data en NASCAR, a la espera de que una acalorada y tempestuosa noche de sábado de carrera diese paso a otra.
Ya sea el clima que va calentando, el formato de puntaje más ajustado, o la siempre presente presión en el sentido que hay que rendir en el más alto nivel del automovilismo, en el sector de garages hay muchos medidores de temperatura que están llegando a la zona roja en estos días. El evento de la semana pasada en el Richmond International Raceway fue un festival de gritos, colisiones, nervios destrozados y crudas emociones, y ahora todo ese escenario se transporta hacia el sur, a un circuito que es capaz de crear el caos aún cuando los pilotos estén comportándose de la mejor manera.
Nos referimos a Darlington, como si fuera una vieja gruñona cuya reputación referida a las dificultades es tan real como las negras manchas que habrá sobre el muro externo rojo y blanco una vez que el evento del sábado haya llegado a su fin. Es un lugar al que los pilotos traerán cada de vez en tanto a personas de edad avanzada para mostrarles la configuración del terreno, un lugar tan riguroso que el cinco veces campeón (y dos veces ganador en Darlington) Jimmie Johnson se vio involucrado en tres accidentes en una sola noche el año pasado. Los participantes no precisan golpearse entre ellos, o tener un problema en los boxes, o reencender una vieja desavenencia para terminar con una difícil noche en este escenario de 61 años de antigüedad. Los problemas por sí solos los encontrarán a ellos.
"Este circuito siempre ha sido así", dijo Johnson el viernes. "Cuando las cosas comienzan a ir en tu contra... se acabó".
Claro que eso no detiene a algunos pilotos en lo referente a aportar su propia cuota, algo que en los angostos confines del Darlington Raceway es semejante a tirar carne en aguas infestadas de tiburones. Newman y Montoya pasaron parte del viernes elaborando sobre sus viejos diferendos, tanto en privado como en público, tras lo cual se reunieron con directivos de NASCAR para tratar de solucionar su altercado, que explotó el sábado pasado cuando Newman empujó a Montoya hacia el muro, y el colombiano respondió al hacer que su rival entrase en trompo. Fue el episodio más reciente en cuanto a embestidas entre ellos dos, algo que comenzó en la primera carrera de Montoya en la Copa, en Homestead 2006.
"Todo va sumando", dijo Montoya. "Llega un punto en que demasiado es demasiado y sentí que esto debía cesar, ¿saben lo que quiero decir? Podría haberlo hecho mucho más agresivamente y haberlo eliminado a él de la carrera, pero ése en realidad no era el plan. Sentí que él me podría haber dado un espacio de una pulgada y nada hubiera sucedido, pero esto ha sucedido una vez tras otra. He sido embestido por él un par de veces. No me importó demasiado que él lo hiciera, me importó que a esta altura ambos necesitamos sumar puntos, y no me sentí como si me estuviesen tratando de manera justa. Haz lo que yo hago, lo que debía hacer".
Lo que piensa Newman: "Verse involucrado en una situación de carrera cómo ésa, a su vez se convierte en otra cosa debido al estado de ánimo de alguien, esto para mí no es aceptable", dijo él. "Lo superaremos. Fue triste debido a la manera en que afecta a nuestro grupo. No estoy preocupado por el grupo de otra persona, esto afecta a nuestro grupo, debido a que alguien se haya enfurecido. La manera en que eso repercute en un grupo es diferente a como debiera hacerlo en un piloto. Eso es algo sobre el cual hablaremos".
De allí la reunión del viernes, entre los dos combatientes y NASCAR. ¿Llegó a su fin esta saga? Montoya denominó a Darlington como "lo de siempre". Newman no estaba tan seguro. "No pienso que cuando se tiene una diferencia, de por sí se acaba así nomás", dijo él. "Aún cuando piensas que se acabó con otra persona, puede volver a estallar muy rápidamente".
Estos nuevos estallidos no hacen falta para convertir un anochecer en Darlington en la clase de desgracia que sufrió Johnson el año pasado. Embistió de costado el muro por sí sólo, embistió la parte trasera del auto de Truex en un incidente que involucró a varios autos, y fue eliminado cuando A.J. Allmendinger, sin frenos, llegó desde la parte inferior de la pista. "Lo que me pegó era igual que un misil que venía del sector interno del circuito", recordó Johnson. "Fue una noche lamentable". El consiguiente resultado de 36º fue el segundo peor resultado de Johnson en la temporada, e intensificó las especulaciones referidas a que él era vulnerable en un año en que ganó el campeonato por escaso margen sobre Denny Hamlin.
Johnson no había tenido desavenencias con otro piloto, no había estado lleno de problemas en la calle de boxes, no le había gritado a su equipo a través de la radio la semana anterior. El circuito es tan angosto, tan engañosamente veloz, y hay tan poco margen de error dado la manera en que la trayectoria es muy cercana al muro externo, todo se presta a que se encienda la clase de caos que, en otros circuitos, los pilotos originan por sí mismos.

"Aquí es como si uno estuviese compitiendo en un 90 por ciento contra el circuito y un 10 por ciento contra los rivales", dijo Newman. "...Tienes que simplemente ser respetuoso hacia la pista, respetuoso con el muro. Con cualquier clase de desliz. No es como en Richmond donde si te acaloras un poco, te puedes deslizar hacia la segunda trayectoria. Aquí no se da eso. Subes al segunda trayectoria, y tu costado derecho está a seis pulgadas contra el muro. Es así de exigente. Tienes que correr contra la pista todo el tiempo. ¿Saben?, uno llega a un lugar como Michigan, es tan ancho allí que correr contra el circuito solamente representa un 10 por ciento de todo, correr contra los rivales es un 60 por ciento, y cuidar los neumáticos es el restante 30 por ciento. Hay cosas que van cambiando en los distintos circuitos, pero aquí correr contra la pista representa un 90 por ciento".
En particular desde que fuera repavimentada la superficie de la pista en 2008. Previo a eso, la pista era tan abrasiva, y los pilotos se detenían tantas veces para cambiar neumáticos, que no era tan importante defender una posición. Aunque la superficie se ha oscurecido bastante en los últimos tres años, la adherencia aún se mantiene. Johnson dijo que él le escuchó decir a Greg Biffle que había llegado a las 206 mph previo a la Curva 3 durante un reciente ensayo de neumáticos allí. Ése un gran contraste con la forma que eran las cosas en Darlington, una pista resbalosa en tiempos anteriores. "Si alguien venía empujando fuerte, uno renunciaba al puesto, ningún problema, porque uno sabía que lo iba recuperar. Hoy día, eso no necesariamente se puede hacer", dijo el siete veces ganador en Darlington, Jeff Gordon. "La pista es suave. Los neumáticos son duros y el desgaste ya no es como era antes. Para mí el desafío reside en el pequeño margen que hay para errores, puesto que uno viene tan rápido y uno va tan cerca del muro. Ésta es una pista en que si salimos a girar a solas durante 400 o 500 millas, probablemente le pegaríamos al muro sin que hubiese otros competidores en pista".
Ésa es la esencia del Darlington Raceway, un lugar donde una vez se dijo que un piloto no estaba extrayendo el máximo de su auto a menos que el panel trasero derecho no estaba cacheteando el muro a la salida de la que ahora es la Curva 2. La pista engendra problemas tan fácilmente como origina relatos acerca de David Pearson o Cale Yarborough. Si a eso se le suman las desavenencias que van apareciendo, las relaciones muy tirantes entre un piloto y el personal del equipo, la ansiedad respecto de sumar más puntos, todos estos son componentes de alta inflamabilidad que podrían motivar un sábado a la anoche con mucha combustión.
"Este circuito va a originar eso, siendo angosto como es, con la ubicación en pista siendo de tanta importancia", dijo Johnson. "Si observan los circuitos en los que es difícil rebasar, pienso que los ánimos se pueden caldear. En Michigan, hay mucho espacio, es fácil rebasar a otros, no existe este problema. Aquí, en Richmond, y otros circuitos en que es muy difícil rebasar, ahí es cuando la gente se enfurece".
Fuente: Nascar

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