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05
Jun
2011

El legado del 'Sr. 500' sigue vigente en el No. 43

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El hombre conocido como Sr. 500 levanta el auricular del teléfono, luego que el mismo ha sonado tres veces.

By David Caraviello.

Vive allá en California hoy en día, pero ese típico acento de Chicago llega bien claramente desde Santa Bárbara, y su voz aún tiene mucha fuerza. "Tengo 88 años y me siento muy bien", dice Andy Granatelli, una de las mitades del acuerdo de patrocinio más importantes que haya conocido NASCAR.

Han transcurrido casi cuatro décadas desde que se alejó de la compañía que él hizo famosa, y pasó a ganar dinero y fama en otras áreas, pero su nombre será por siempre unido a tres letras ubicadas en un óvalo rojo, y que llegaron a ser sinónimo de automovilismo tanto como los autos y los pilotos mismos. Cuando A.J. Allmendinger se ubique frente al volante del auto No. 43 con patrocinio de STP este domingo en el Kansas Speedway, el piloto de Richard Petty Motorsports estará reviviendo una tradición que ha permanecido latente durante más de 11 años. Pero él además estará rindiendo homenaje al legado de Granatelli, el llamativo ex presidente de STP, cuya decisión de apoyar al auto de Petty en 1972 hizo ingresar a NASCAR en una nueva era en cuanto a patrocinio a nivel nacional.

Este fin de semana marca un gran regreso para STP, una marca icónica que en una época adornaba cada auto en las principales categorías de Norte América. La compañía de aditivos para gasolina tendrá su nombre colocado en la carrera de Nationwide a llevarse a cabo en el Chicagoland Speedway y en el evento de la Copa Sprint de Kansas, además de estar en el auto de Allmendinger, que llevará el mismo esquema de colores rojo y azul que utilizaba Petty en 1972. Como parte de una avanzada hacia varias disciplinas automovilísticas, ésta es la más grande presentación que ha hecho la compañía en NASCAR desde que el viejo auto 43 de Petty Enterprises llevó por última vez el logotipo de STP en Atlanta, en lo que fue la última carrera de 1999.

Para el ex presidente, quien utilizó el automovilismo para crear un interés en su marca que en una época igualó la de Coca-Cola, ya era hora. "En primer lugar, nunca entendí porque dejaron de auspiciar en el automovilismo", dijo Granatelli respecto de su antigua compañía. "Las carreras de autos fueron lo que llevó a STP a ser una de las mayores compañías durante los años sesenta. No entiendo porqué uno detendría algo así. Me alegra que los dueños estén volviendo a introducir la marca en el automovilismo".

Él debería saberlo. Granatelli hizo crecer muchísimo a STP por medio de una incansable promoción que no estaría demasiado fuera de lugar hoy en día, pero que en los años 60 y 70 parecía demasiado. Gorras, remeras, camperas, vasos, dijes, lo que sea. La compañía de Granatelli entregaba todo eso, con un logotipo de STP en el frente. STP estuvo entre los primeros en colgar carteles de "bienvenidos los fans". Durante un tiempo, la compañía de Granatelli apoyaba transmisiones en Motor Racing Network. Informes de la época señalan que Granatelli gastó aproximadamente $20 millones por año para promover su compañía a través del automovilismo, una cifra que hizo que su junta de directores, siempre con los costos en la mira, se preocupara mucho, y que eventualmente motivara su alejamiento en 1973.

"Estábamos involucrados en toda clase de carreras de autos, carreras de lanchas, carreras de aviones, toda clase de competencias en el mundo, allí estábamos nosotros", dijo Granatelli. "Fórmula 1, 2, 3, 5, todas. Estábamos involucrados en cada carrera. Lo hicimos de manera tal como nadie lo había hecho antes, ni lo ha hecho desde entonces".

Lo hicieron con ingenio y espectacularmente, algo que puede haber molestado a otros, pero de una manera que indudablemente se hizo notar. Granatelli comenzó presentando autos en las 500 Millas de Indianápolis de 1946, y finalmente ganó la carrera en 1969, subiéndose al podio de la victoria para darle un exuberante beso al piloto Mario Andretti en la mejilla. Su persona creció en forma proporcional a la compañía que él manejaba. Sus mecánicos siempre vestían overoles blancos con muchos logotipos STP. Parecían pijamas, según recordaban algunos. Granatelli tenía un sastre que le hizo un traje que era muy parecido a esos overoles. Sus autos no eran solamente rojos, eran de un color rojo "fluo" que era inconfundible en contraste con la superficie gris de la pista.

"Los autos de Andy, cuando salían de la curva cuatro, simplemente sobresalían", dijo Dean Kruse, un subastador de Indiana quien ha conocido a Granatelli durante 35 años. "Sus autos eran lo que todos miraban. No miraban los otros 32 autos en carrera. Todos miraban a los de Andy".

Para Granatelli y STP, NASCAR, que siempre había sido el territorio de Union Oil y sus marcas Pure y 76, fue la frontera final. Sobrepasó el acuerdo de exclusividad que tenía Union, por medio del patrocinio en autos, primero con su vecino de Chicago, Fred Lorenzen, en 1971. NASCAR no les permitía a los equipos utilizar STP en circuitos debido al acuerdo de estos con Union Oil, así que Granatelli se ubicó afuera. "Todos en NASCAR utilizaron nuestro producto", dijo él. "Nos reuníamos con ellos afuera y les entregábamos los envases".

Tras una temporada incompleta y sin victorias junto a Lorenzen en 1971, Granatelli estaba listo para dar el siguiente paso. En una tarde en que caía nieve durante enero 1972, el entonces tres veces campeón de NASCAR Richard Petty fue citado a la sede central de STP en Chicago junto con su hermano Maurice y su jefe de mecánicos Dale Inman. Granatelli estaba listo para involucrarse en gran medida con NASCAR, y ofreció un patrocinio de $250.000. Petty, cuyo equipo estaba en peores condiciones financieras de lo que mostraban los resultados, lo definió como "maná del cielo". Había solamente un problema, pues tal como habían sido presentados en Indianápolis, los autos con patrocinio de STP tendrían que llevar el típico rojo fluo de Granatelli.

Petty se puso pálido. Después de todo, los autos de la familia siempre habían sido pintados con el famoso azul de los Petty, desde los días de su padre Lee. Hubo acaloradas discusiones, y el acuerdo casi no se concretó. Granatelli le dijo al grupo Petty que retornara al hotel y lo pensara. Richard permaneció en Chicago mientras que Maurice e Inman se dirigieron a Riverside, Calif., para prepararse para la primera carrera de esa temporada. Se dice que fue la esposa de Petty, Lynda, quien negoció el acuerdo para que la mitad del auto fuera azul y la otra mitad roja. Granatelli cedió, con tal que la mitad del auto que diese a las tribunas fuese de su color. Otra transigencia fue que los colores estarían divididos entre la parte delantera y la trasera. Se llegó a un acuerdo. Granatelli le ofreció a Petty otros $50.000 para que el auto fuese todo rojo. "No lo quiso hacer".

Granatelli dijo que él y Petty se llevaron muy bien, en lo que una relación que inmediatamente rindió sus frutos cuando el nuevo auto No. 43 de dos colores ganó las 500 Millas de Daytona y el campeonato de la categoría en su primer año del contrato con STP. Ellos dos contrastaban mucho, el cortés hombre de Carolina del Norte, y el efusivo vendedor de la zona ruda de Chicago, pero algo hizo que se levaran bien. "Él era el mejor", dijo Granatelli de Petty. "Es el caballero de los caballeros. No había nadie que no quisiera a Richard".

El acuerdo con STP fue algo muy positivo para el equipo Petty, que utilizó el respaldo financiero para incrementar aún más su dominio en la categoría. Y aún así, fue algo que cambió las cosas no solamente para Petty Enterprises. En 1972, un acuerdo para toda una temporada con patrocinio para una compañía a nivel nacional era algo casi desconocido. Previo a STP, los equipos de NASCAR muchas veces utilizaban compañías locales o regionales para afrontar sus gastos del fin de semana, cambiando el logotipo y el nombre en el capó del auto entre un circuito y el siguiente circuito. El matrimonio Petty-STP comenzó la tendencia hacia el patrocinio a nivel nacional, hacia compañías que se convertirían en sinónimo de sus pilotos, hacia Darrell Waltrip y Tide, Dale Earnhardt y Goodwrench, Jeff Gordon y DuPont. A Kruse le sorprendió mucho cuando Petty habló durante el comienzo de la construcción de un museo en honor a quien fuera su asociado.

"Él dijo que antes que llegaran a la categoría Andy Granatelli y STP, los autos eran patrocinados por Joe's Garage y Abby's Fish Shack y por mucha gente local", recordó Kruse. "A veces cuando iban a un circuito a 100 millas, visitaban a gente que luego publicitaban sus restaurantes y gasolineras en los autos. Pero no había mucho dinero. ...STP fue la inspiración para otros pilotos, y para que (Bill) France fuese en busca de otras compañías. Andy fue el que pensó en eso. Él es un gran innovador".

Como vendedor nunca aceptó un no como respuesta. Granatelli quería que cada auto en NASCAR, IndyCar y el U.S. Auto Club llevara una calcomanía STP, y eventualmente logró su deseo. Quería poder decir en la publicidad que cada estación de servicio en Norte América vendía STP. Hubo un último reducto que se oponía. "Había una vieja tienda general en la campiña en una parte de Tennessee, y no lograban convencer al dueño", recordó Kruse. "Enviaron a cuatro o cinco vendedores, y la persona se seguía oponiendo. Así que fue el mismo Andy". Y eventualmente él adquirió la estación de servicio, de manera que pudiese quedarse con la suya.

Durante un tiempo, Granatelli fue más famoso que la mayoría de los pilotos. Apareció en un episodio de Laugh In junto a Roman Gabriel y Vida Blue, fue invitado en el sillón de Johnny Carson, al lado de Eartha Kitt, tuvo un papel en la película de Walt Disney, The Love Bug. Tras alejarse de STP, compró una cadena de talleres de afinación en la Costa Oeste, la cual expandió de 18 locales a 298, y eventualmente la vendió en $90 millones. Cuando cerró trato con Petty, lo hizo de manera típicamente Granatelli, fanfarroneando, "Mantente a mi lado", le dijo al Rey, "y algún día serás tan famoso como yo".

En Indianápolis sigue siendo una leyenda. La semana pasada Kruse acompañó a Granatelli a su 65º Indy 500. Lo siguió a Andy a la sala de control, con 20 pantallas de televisón mostrando cada pulgada de la pista. Lo siguió a Andy hacia el poco conocido sótano que tiene el museo del circuito. Estuvo junto a Andy en una suite del octavo piso, que Granatelli tuvo para sí mismo. Se sentó al lado de Andy durante la reunión de pilotos, una fila delante de Chip Ganassi y Roger Penske. "Él hizo cosas que yo nunca supe que se podían hacer", dijo Kruse. "Le dije, 'Andy, hasta la familia Hulman no tiene los asientos que tú tienes' ". La familia Hulman es propietaria del Indianápolis Motor Speedway. Estar acompañado por el Sr. 500 tiene sus privilegios.

Fue una visita a Santa Barbara lo que dio lugar a museo. Kruse, cuya fundación sin fines de lucro opera una serie de museos en Auburn, Ind., descubrió que su amigo aún tenía muchos de sus trofeos y antiguos autos guardados en unas instalaciones con condiciones climáticas controladas en el Sur de California, y en un loft del taller de su hermano Vince, en las afueras de Phoenix. "Estos ítems necesitan ser exhibidos, no estar en cajas", Kruse le dijo a Granatelli. Y de allí se originó la idea del Museo Salón de la Fama Andy Granatelli, que se encuentra ubicado en la Interestatal 69, en Auburn, un pueblo al norte de Fort Wayne. Kruse dijo que el exterior del lugar se halla terminado, y que él espera poder abrirlo en algún momento de este año.

Mientras tanto, él y Granatelli siguen en busca de objetos de recuerdo, todo lo que sea desde ítems personales hasta autos de carrera, específicamente de la época de Granatelli junto a STP. Kruse dice que tales donaciones son deducibles de impuestos, y pide que todas aquellas personas que posean objetos de las carreras que tengan que ver con Granatelli contacten al museo en el número (260) 927-9144, o por correo, P.O. Box 1, Auburn, Ind, 46706. Él sigue intentando ensamblar tramos de una trayectoria que va desde Indianápolis a Daytona a los Salt Flats de Bonneville, donde Granatelli intentó superar los 200 mph con un auto de calle. Pero cuando esa máquina No. 43 salga a rodar este domingo en Kansas, el legado del Sr. 500 seguirá vigente en la pista.

Las opiniones expresadas son exclusivamente del autor.

Fuente: Nascar

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