Escrito por JoseR
El novato Earnhardt y su 'mentor' Nadeau se están ayudando mutuamente para dar el próximo paso.By David Caraviello,
Él sí que es un Earnhardt, sin lugar a duda. Esto resulta evidente desde el momento en que entra caminando al trailer. Todas las características físicas están presentes, la media sonrisa de su padre, el cabello poblado de su tío y una barba incipiente, incluso la mirada penetrante de su abuelo. Y luego está su apellido, el más famoso en la era moderna de los stock cars, que motiva que los chicos vayan corriendo por los garages de la Serie Camping World de Camionetas y tomen varias tarjetas de su héroe, ubicadas afuera de su camión transportador, aún cuando ellos no estén demasiados seguros respecto de quien es él.
Jeffrey Earnhardt espera poder cambiar eso. El novato en la Serie de Camionetas, hijo de Kerry, sobrino de Dale Jr, y nieto del Intimidador, es la prueba de que un Earnhardt no viene acompañado de una garantía. Su última temporada completa en NASCAR fue hace tres años, en una categoría zonal de turismo. Su gran oportunidad, un contrato para pilotear para Dale Earnhardt Inc., se derrumbó juntamente con el programa de dicho equipo. Ahora la cuarta generación del clan Eanrhardt en el automovilismo comienza de manera nueva con Rick Ware Racing, incluso con un par de franjas amarillas en el paragolpes trasero de su camioneta No. 1.
"He atravesado mucho desde competir en todo el calendario con DEI, hasta competir de a ratos aquí y allá, y hasta llegar ahora a competir todo el tiempo", dijo Earnhardt, de 21 años. "Los últimos dos años han sido duros. Definitivamente no ha sido fácil desde el punto de vista de un piloto, compitiendo de a ratos. Es hartante. Es difícil para un piloto. Por momentos estoy como que, '¿Las cosas van a favorecerme algún día?' Uno sencillamente tiene que seguir empujando, no hay que darse por vencido. Seguí intentándolo, seguí buscando oportunidades y tratando de encontrar autos disponibles, y pude firmar este acuerdo".
Es una chance que Earnhardt quiere aprovechar, en particular debido a que él ha pasado los últimos años en una especie de limbo automovilístico, y ha desarrollado una reputación por maltratar sus autos en las pocas carreras a nivel nacional que él ha hecho durante ese lapso. Así que la gente alrededor suyo ha traído consigo algo de ayuda, a alguien que conoce algo de cómo es esto de ascender dentro de NASCAR, de cómo ser joven y empecinado, de cómo puede resultar mucho más difícil aminorar la marcha en vez de acelerar. Earnhardt ha estado acompañado por un entrenador para las carreras que ha experimentado lo mejor y lo peor que tiene para ofrecer el automovilismo.
Vistiendo una remera y un par de jeans, Jerry Nadeau se mezcla bien con los miembros de su equipo, que van y vienen del camión transportador del No. 1. De manera muy similar al piloto con quien está trabajando, ha pasado un tiempo desde que él ha estado en un circuito de manera habitual, pero por razones muy diferentes. Una lesión en la cabeza tras un accidente en 2003 en Richmond dio por terminada de manera prematura la trayectoria de un piloto que había ganado la carrera final de la Copa en Atlanta tres años antes. Los efectos aún perduran, su costado izquierdo él siempre lo siente como dormido. Él nunca volverá a competir en un auto, una triste realidad que lo abrumó tanto que se mantuvo alejado de los circuitos durante casi cuatro años.
"Me cansé tanto de ir a los circuitos y tener esa sensación de, 'Por Dios, quiero salir a pista'", dijo Nadeau, aún tan amable y simpático como siempre lo ha sido. Cuando uno lo conoce, uno nunca se imagina que tiene lesiones ocultas debido a su accidente, lo cual es parte del problema. "Hay gente que se me acerca, fans, amigos, y dicen, 'Jerry, se te ve muy bien, ¿porqué no estás corriendo?' Lo escuché esta mañana en el restaurante. No lo sé. Es difícil de aceptar a veces. Pero así es la cosa".
"Para alguien que solo conocía de automovilismo, la abrupta transición hacia la vida abajo del auto ha sido dolorosa. Y sin embargo, aquí está él, nuevamente en los circuitos, tomando un par de auriculares amarillos que llevan inscripto su nombre, dirigiéndose al puesto del spotter desde donde él observa la carrera. Desde allí, Nadeau aconseja a Earnhardt vía radio, algo que tiene que ver más con la concentración y la perspectiva que con el hecho de pilotear el vehículo. Más tarde, él volverá por el garage y ellos hablarán más, a veces de temas como las trayectorias ideales de curva, y más probablemente acerca de temas relacionados con el panorama general, de cómo cuidar el auto y mantenerse sereno tras el volante.
Les presentamos a Jeffrey Earnhardt y a Jerry Nadeau, estudiante y profesor. Ellos son dos pilotos en medio de trayectorias muy distintas, uno intentando capturar las sutiles mecánicas que permitan lanzar una trayectoria hacia el siguiente nivel, el otro intentando recapturar la realización que esas capacidades proveían en una época. Y sin embargo, se necesitan mutuamente por la misma razón, para saber cuales serán los pasos a seguir.
Del todo a la nada
Sería fácil entender que Jeffrey Earnhardt pensara que su trayectoria se puso en movimiento en 2007, cuando firmó un acuerdo de cuatro años para pilotear para DEI. El equipo que había fundado su abuelo seguía consistiendo de tres autos, manteniendo un lugar en el más alto nivel de NASCAR, ganando una carrera con Martin Truex Jr., en Dover, y con Dale Earnhardt Jr. aún al mando del primer auto, el No. 8. "Firmar con DEI es un sueño hecho realidad", dijo Jeffrey en esa época. Los planes eran que él comenzara en la categoría zonal que en ese entonces se llamaba Busch East, para luego ascender a la Nationwide.
Esos planes a largo plazo nunca se materializaron. Earnhardt Jr. se alejó de DEI, hacia Hendrick Motorsports, un hecho que combinado con la incipiente recesión, llevó a que los patrocinadores desertaran a DEI. En poco tiempo, la franquicia DEI, que en una época estaba llena de orgullo, ahora estaba vacilante, y las esperanzas de Jeffrey en cuanto a su trayectoria, también. A pesar que DEI sigue operando como proveedor de repuestos, y de servicios referidos a la investigación y desarrollo, no ha presentado en pista un auto desde fines de 2008.
"Fue un shock para todos, pienso yo, ver como DEI caía de tan alto, hasta ser nada", dijo Jeffrey. "Fue duro, porque yo firmé mi contrato de cuatro años con ellos sin esperar que eso sucediera. Luego, lo próximo que supe, que todo fue para abajo y no tenía nada para pilotear. Fue duro. Seguimos en busca de acuerdos para algunas carreras e intentando armar algún programa completo, y hasta ahora no se había logrado nada".
Entre tanto, sin embargo, Earnhardt atravesó un camino difícil. En 2008 terminó haciendo gran parte de la temporada en lo que ahora se conoce como el campeonato K&N Pro Series East, y se esforzó por encontrar autos para categorías nacionales. Un esperado debut en Nationwide en Dover para 2009 quedó desechado cuando Earnhardt fue el único piloto en no poder clasificar para la carrera. Largó dos carreras para Curtis Key más adelante en la temporada, y el año pasado corrió cinco carreras en Camionetas para el mismo equipo Rick Ware Racing para el cual está compitiendo ahora. Pero no había nada consistente, y eso quedó reflejado en los resultados, y frecuentemente visible en cuanto a los destrozos en las carrocerías de sus autos.
"Definitivamente le hace pensar a uno acerca de cuanto uno desea hacer esto", dijo Earnhardt. "Demuestra cuanto uno desea algo cuando se atraviesa dos años consiguiendo acuerdos para hacer algunas carreras, y con dificultades. Hay muchos pilotos que están así. Hay pilotos que han estado así durante más tiempo que yo. Es duro a nivel mental atravesar por eso, y no tener las oportunidades y no tener los autos, y cosas por el estilo. Pero es obvio que si uno intenta lo suficiente, eventualmente algo aparecerá".
Algo apareció para 2011, cuando los representantes de Earnhardt, con la ayuda del patrocinador Fuel Doctor, armaron lo que está programado como un auto para todo el año en el equipo de Ware esta temporada. Tanya Hall, vicepresidenta para automovilismo en Jeffrey Eanrhardt Inc. y Fuel Doctor Racing, y quien es conocida como "jefa" dentro del camión transportador del No. 1, incorporó a Joe Lax como jefe de mecánicos y formó un grupo de mecánicos. También ella hizo otra incorporación en cuanto al personal. Comprendiendo que un piloto con el apellido que porta Jeffrey se enfrenta con cada vez atención y expectativas, ella llamó a su amigo Nadeau y le preguntó si le interesaría ingresar en el equipo para aportar orientación.
Para Earnhardt, quien en 2010 se accidentó en todas sus largadas en series nacionales a excepción de una, esto es necesario para aprender a registrar vueltas sin dañar el vehículo. Hacia el final, el piloto no esquivó el hecho de que podría usar algunos consejos. Cuando Hall propuso por primera vez la idea de contratar a Nadeau como entrenador de manejo, Earnhardt "estuvo totalmente dispuesto", dijo. Por su parte, el piloto no se encrespó ante la sugerencia. "No lo dudo para nada. Sé que necesito ayuda", dijo Earnhardt riendo.
"Jerry siempre ha estado en la categoría", agregó. "Comenzó desde atrás e hizo su trabajo hasta llegar a la cima. Sólo al hablar con él te das cuenta de que estuvo en todas las situaciones posibles, en las buenas y en las malas. Tener a alguien como él principalmente para el apoyo mental es genial, porque él sabe lo que es enfrentar la presión. Él ha intentado ser paciente en las carreras y todas esas cosas. Así que tenerlo allí para ese apoyo mental es muy bueno".
Su arreglo ha demostrado señales iniciales de promesa. Earnhardt, con Nadeau mirando desde arriba, logró eludir la carnicería vehicular que estropeó la apertura de la serie de Camionetas en Daytona y finalizó séptimo en su debut. A eso le sumaron un 19º puesto en Phoenix, y Earnhardt se ubica tercero en una reñida batalla de novatos de cara al evento de este fin de semana en Darlington. El joven piloto parece estar beneficiándose de su relación con su nuevo mentor. Y quizás, de alguna manera, el mentor también se esté beneficiando al estar con él.
Una nueva realidad
Había pasado mucho tiempo desde que Jerry Nadeau había estado en una pista. Cuatro años, dice él. Durante ese período pasó el tiempo con su hija Natalie, ahora de ocho años. Limpió un terreno que tiene en las montañas de North Carolina, fantaseando con construir una cabaña troncos allí algún día. "Espero ganar la lotería o algo así", dijo, con un típico estilo modesto. Pero mayormente ha estado intentando encontrar alguna dirección para la siguiente fase de su vida, una a la que se vio forzado por ese choque en Richmond hace casi ocho años, el cual no sólo lo dejó con una molestia en el lado izquierdo de su cuerpo, sino además con la carga de saber que nunca volverá a correr.
"Definitiva y seguramente hay una parte de mí que sabe que aún puedo manejar un auto", dijo Nadeau, quien sigue compitiendo regularmente en simuladores. "Sólo hay que tomar las chances. No sé si quiero tomar mi chance debido a lo que dijo el doctor. Ya he tenido varias concusiones en mi vida, y estoy siendo inteligente para que no vuelva a pasarme".
Nadeau estaba manejando el auto Nº 01 de U.S. Army para MBV/MB2 Motorsports el 2 de mayo de 2003 cuando hizo un trompo en la práctica y golpeó la pared del lado del piloto. Esa era la era previa a que las barreras Steel and Foam Energy Reduction (SAFER) se convirtieran en algo estándar en todas las pistas, así que el vehículo de Nadeau impactó contra el concreto. Quedó en situación crítica, con una concusión y contusiones en el cerebro, y se mantuvo en un coma inducido médicamente por casi tres semanas. Cuando se despertó en el Virginia Commonwealth University Medical Center, virtualmente no retuvo ningún recuerdo del accidente que le provocó eso.
Por un tiempo hubo esperanzas de una recuperación. Nadeau corrió en go-karts, intentó mantenerse en forma, y dio todas las indicaciones de que estaba planeando volver a NASCAR. Sin embargo, su cuerpo no cooperaría. Las agujas y los alfileres que le adormecían su costado izquierdo siempre estuvieron ahí. Se planeó una prueba en Charlotte que fue impedida por los doctores. Lentamente, la realidad le iba diciendo que su trayectoria en las carreras estaba terminada.
"Creo que tres años después del accidente me di cuenta de que no iba a funcionar", dijo. "Sólo porque los doctores lo dijeron luego de tres años, eso es lo que obtienes. Ahora han pasado siete años, y luego del tercer y cuarto año empecé a tener dudas. Creo que mi lado izquierda va a estar paralizado el resto de mi vida. Actualmente mi lado izquierdo es mi mayor problema. Está dormido. Está con agujas y alfileres las 24 horas del día. Parece que hay un grupo de gente pinchándome en mi lado izquierdo. No se siente tan bien como mi lado derecho. Cuando manejo, se me hace difícil sentir el pedal del freno. Lo decidí, es así. Habrá que encontrar algo más".
Sin embargo, para alguien que sólo sabía de carreras, eso fue más fácil de decir que de hacer. En 2006 Nadeau dio sus primeros pasos como entrenador, firmando con Clay Andrews Racing como "asesor" de David Gilliland, en ese entonces un novato en la serie Nationwide. Nadeau estuvo ahí cuando Gilliland obtuvo su gran victoria de esa temporada en Kentucky Speedway, un triunfo que lo hizo llegar a la Copa. Gilliland dijo que corrió miles de vueltas alrededor de la pista de Kentucky en los simuladores de Nadeau antes de esa carrera. "Definitivamente creo que él me ayudó mucho", agregó Gilliland.
"Un área particular en la que me ayudó fue que yo nunca necesité ayuda para acelerar ni para frenar. Me enseñó a ser paciente y cosas como esas, y trabajamos mucho sobre eso en los simuladores. Corríamos una carrera de 100 vueltas, y sólo es un juego. Si chocas, sólo apretar el botón de reiniciar y vuelves a comenzar. Trabajas en la paciencia. Cuando Jerry corría, no tenía paciencia. Ahora puede darse vuelta y decir, ¿qué necesitaba para hacerlo mejor, en qué necesitaba trabajar?".
No obstante, a pesar del éxito de su estudiante, Nadeau luchó contra la desesperación de estar en la pista y no estar detrás del volante. La victoria de Gilliland en Kentucky fue su última carrera con Nadeau. "Como corredor, entendía su situación", dijo Gilliland, quien ahora corre para Front Row Motorsports en el circuito de la Copa. "Egoístamente, yo le decía que lo necesitaba. Lo necesitaba para que esté ahí y me ayude. Pero como piloto y amigo, entendía totalmente lo que estaba atravesando y lo que estaba sintiendo. Es duro estar relacionado a algo en lo que has tenido éxito y no poder hacerlo".
Y así comenzó el exilio auto-impuesto de NASCAR para Nadeau, algo que no finalizó hasta que Hall y Earnhardt lo contactaron antes de este año. "Estaba cansado, estaba agotado. Ya no podía hacerlo", dijo Nadeau. "Se hacía complicado ir a las carreras y no correr. Seré honesto contigo respecto a eso: lo odio. Es horrible. Pero esto es lo que Dios me dio, y ahora debo hallar mi siguiente sueño, ojala que sea este, ayudar a los chicos, hablarles. Me gustaría que a Jeffrey le vaya bien y gane algunas carreras, espero tener algo de influencia al ayudarlo".
El rol de Nadeau en el equipo Nº 1 lo mantiene fuera de casa y le pone algo de dinero en el bolsillo, lo cual no es un detalle menor dada la lenta economía y las limitadas opciones para un piloto retirado. ¿Sigue siendo difícil para él estar en la pista? Claramente. Un visitante puede ver la desilusión en su cara, puede oírla en su voz. Y aún así, con apenas 41 años, Nadeau sabe que tiene que encontrar algo para hacer en el resto de su vida.
"Tengo que encontrar la forma de conseguir pan y manteca durante el resto de mi vida, porque no puedo correr", dijo. "No tengo el dinero suficiente para vivir el resto de mi vida. Tengo que ir a lo grande, buscar algo de 9 a 5, y trabajar, tener un motivo. Antes, durante casi 35 años, sólo pensaba en carreras y sólo corría. Ahora es un poco diferente. Ahora debo analizar dónde más puedo encontrar la alegría que tenía al correr. Hasta ahora, esto está funcionando. Jeffrey es el tipo de persona con el que me gusta trabajar".
Sus amigos creen que estar de regreso en una pista de carreras será bueno para él. "Pienso que es genial para él, realmente lo pienso", dijo Gilliland. "El es un piloto de carreras, forma parte de este deporte. Estar nuevamente aquí es muy bueno, para él y para todos aquí".
"Pienso que Jerry llegó a aceptar que no puede volver, y él está bien con lo que está haciendo", agregó Hall. "El se siente muy bien ayudando a un novato. Se sintió muy bien con lo que hizo con David Gilliland. Siente que Jeffrey se encuentra en una posición en la que él puede ayudarlo. No pienso que él hubiese podido hacer esto de no haber estado en un lugar donde lo pudiera manejar emocionalmente".
Quizás la experiencia de Nadeau con Gilliland fue muy pronta, antes de que él pudiera aceptar completamente que estar nuevamente detrás del volante parecía imposible médicamente, y la gratificación del éxito de su pupilo se perdió en el dolor y la depresión que la experiencia trajo a la superficie. Ahora él tiene una hija a quien cuidar, y el resto de su vida para pensar. Y aún, ese picazón sigue allí, enterrada, queriendo tener atención. Probablemente siempre estará.
"Siento que aún lo tengo", dijo. "...Cada vez que estoy en la pista, pienso en correr. Pienso en subirme al habitáculo. Pero debo pensar con la realidad. Es quizás poco probable volver a eso. Estoy seguro que hay mucha gente a la que le gustaría verme nuevamente allí, pero creo que tomé mi decisión, y pienso que es la correcta".
El panorama general
Referirse a Nadeau como un entrenador de pilotos es probablemente un término equivocado. Ese es su título, por supuesto, pero las veces en que realmente instruye a Earnhardt sobre cómo conducir la camioneta son extrañas. Quizás existe un momento en que lo aconseja ir un poco más arriba en una curva, o más abajo en otra, o cuánto apretar el acelerador o el freno. Pero conducir es una cosa inherente, donde las habilidades se manifiestan más a través de resultados que acciones físicas. Este no es un deporte donde puedes decirle a un competidor que haga esto o advertirle por lo otro.
Entonces quizás Nadeau no sea realmente un entrenador. Es más como un mentor, un consejero, una voz de experiencia, un comunicador social. Los temas en los que él y Earnhardt se enfocan tienen más que ver con el panorama general, esas cosas que pueden presentarse en la carrera de un piloto que avanza.
"Hay muchas cosas en las que siento que puedo ayudarlo, pero no hay nadie que vaya a hacerlas más que Jeffrey Earnhardt", dijo Nadeau. "Yo solamente puedo hacer algo. Es cuestión de cuánto lo desee él. Cuando yo estaba en su situación, me hubiera encantado tener un entrenador o alguien con quien charlar, porque estaba fuera de control. Choqué muchos autos en mi primer año en la Copa. Hubiera sido agradable. Eso es lo importante, tan solo hablar con él, mantenerlo calmo, relajado Solamente piensa: llegar. El año pasado chocó mucho, y este año está corriendo por ser el Novato del Año. Pienso que lo hará muy bien".
De hecho, una razón principal por la cual Hall reunió a ambos era para que Earnhardt aprendiera a dar vueltas sin chocar, muchas veces algo difícil para un joven piloto que está condicionado a llegar al frente tan pronto como sea posible. La meta ahora es cuidar el equipamiento, llevarlo al final. Ayuda que Nadeau habla desde la experiencia, habiendo pasado él por ello, sumando siete abandonos en su primera temporada en la Copa en 1988.
"Tenía su edad y era puras agallas, y así es como debía ser. Debía mostrarme a mí mismo, porque no sabía si iba a correr la siguiente semana", dijo Nadeau. "Tomé muchos riesgos, también choqué muchos autos. Estos muchachos no están en una posición en la que puedan chocar autos y cosas así. Cuando comencé a correr, ojalá hubiese tenido un entrenador, porque choqué mucho. Hubiera sido agradable tener alguien que me dijera: 'Chico, estás aquí, y vas a estarlo por mucho tiempo'. Afrontaba cada carrera como si fuera la última, y choqué muchas veces".
Earnhardt puede notar los paralelos. "Solamente mentalmente, las cosas que él ha hecho --ser paciente en las carreras, cómo manejar la presión y cosas así, porque él pasó por eso", dijo. "Lo ha vivido. Tener a alguien como entrenador diciéndote 'Tómalo con calma estas primeras vueltas. Siente la camioneta'. Esa es la mayor ayuda que puedo tener. Mantenerme calmado y enfocado es muy importante. Eso es grande, porque por un tiempo, no lo estuve tanto como necesitaba. Tener a Jerry para que diga 'Realmente debes enfocarte, y realmente debes empujar fuerte por esto', ha sido una gran ayuda".
El panorama general puede extenderse más allá de la pista. Gilliland dijo que Nadeau lo ayudó con todo, desde obtener su licencia de NASCAR hasta contratar un chofer para su camión. También estuvieron los simuladores de Nadeau y sus listas de contactos, siempre a la espera de que Gilliland necesitara algo de eso.
"Cuando llegué aquí, nunca había estado en ninguna de estas pistas realmente. Había corrido quizás en tres de ellas", dijo Gilliland, nacido en Riverside, California. "Cuando Clay Andrews Racing comenzó a correr en carreras de Nationwide, Jerry estaba trabajando con nuestro departamento de marketing a través de la misma compañía, por lo que se unieron de alguna forma. Fue realmente bueno para mí. Me decía cosas antes de las carreras. Pasamos mucho tiempo en sus simuladores y en su casa. Jerry es una gran persona, y me hizo llegar a gente que necesitaba llegar. Si Jerry no podía ayudarme, lograba guiarme en la dirección indicada. Realmente me ayudó mucho. Pienso que es un gran muchacho. Pienso que tiene mucho valor como entrenador, y Jeffrey Earnhardt es muy afortunado de tenerlo".
Incluso en un deporte donde los competidores son cada vez más jóvenes, los entrenadores de pilotos no son exactamente omnipresentes en los garages de NASCAR. Pilotos como Earnhardt, Gilliland y Danica Patrick --quien está utilizando a Johnny Benson como entrenador para eventos en Phoenix, Las Vegas y Bristol- parecen estar en la minoría. Y así y todo, Nadeau destaca que hay varios antiguos pilotos como Tim Fedewa y David Green que cumplen roles similares sin el título oficial. Joey Logano recibió ayuda de Mike McLaughlin mientras realizaba su incursión en las categorías nacionales de NASCAR. La ayuda está disponible, si los pilotos están dispuestos a aceptarla.
"Algunos tienden a verlo como que ellos no necesitan un entrenador, y está bien", dijo Nadeau. "Pero todo lo que quiero hacer es compartir lo que viví para que ellos no tengan que pasar por problemas".
Esas son las lecciones que Nadeau intenta impartir en Earnhardt. Una instrucción que continúa mientras la Serie Camping World de Camionetas llega a Darlington Raceway éste fin de semana. Jeffrey Earnhardt irá allí tratando de avanzar en su carrera. Jerry Nadeau irá allí tratando de seguir adelante con su vida.
Fuente: Nascar

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