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11
Apr
2011

Un segundo lugar es suficiente para alimentar la fiebre por Earnhardt

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FORT WORTH, Texas -- Es viernes en Texas Motor Speedway. Se sintió como los viejos días.

 By David Caraviello.

El grupo de miembros de la prensa comenzó a reunirse detrás del camión del Nº88 más de 20 minutos antes de la aparición prevista de Dale Earnhardt Jr. Todo para tener el mejor lugar posible junto a las puertas corredizas. Para el momento en que la sesión finalmente comenzó, era tanta le gente presente que algunos reporteros tuvieron problemas para mantener su equilibrio, y todos se arriesgaron de recibir un coscorrón por los micrófonos que se movían sobre las cabezas.

Si había alguna duda de que el piloto más popular de NASCAR había vuelto a tomar relevancia, quedaron enterradas por la manera en que los medios se reunieron para escuchar al hombre, como cuando Earnhardt ganaba carreras con el auto Nº8. Hay algunas diferencias, por supuesto. Está conduciendo para un equipo diferente respecto a aquel entonces, está compitiendo con colores diferentes, y el tumulto del viernes fue motivado no por una victoria, sino por un segundo lugar el fin de semana pasado en Martinsville.

En una era de la Caza donde las luces casi únicamente se posan en la docena de pilotos que pelean por el campeonato, los problemas de Earnhardt en los dos últimos años lo han dejado de alguna manera marginalizado. Aún colecciona trofeos como el piloto más popular, aún estimula a sus seguidores para que vayan a las pistas o lo sigan por televisión cada fin de semana, aún mantiene su omnipresencia debido a su participación en comerciales. Pero desde el punto de vista de la competitividad, ha sido tapado por nombres como Jimmie Johnson, Kyle Busch y Denny Hamlin, y en el proceso hemos olvidado el impacto sísmico que Earnhardt puede tener en NASCAR cuando corre consistentemente al frente.

Ha pasado un largo tiempo --comienzos de 2008, para ser exactos- desde que hemos visto a ese Dale Earnhardt Jr. No ha ganado aún en casi tres años, una sequía que llegará a las 100 carreras sino logra visitar el Círculo de la Victoria el sábado por la noche en Texas. Y todavía existe un anhelo en los fanáticos por ver a Earnhardt tener éxito, y una obligación en la prensa por alimentar a la bestia, que es por eso que por estos días terminar segundo es suficiente para encender la mecha que puede llegar a hacer sentir al propio protagonista avergonzado.

"Sé que a los fanáticos realmente no les agrada tener muchas historias de Dale Jr. dando vueltas", dijo Earnhardt, consciente de lo es la atención que recibe. "Pero después de esta semana que pasó, hubo probablemente muchos comentarios y discusiones en los medios por el resultado. Siento que debemos hacer más cosas y debemos mejorar más. En verdad no puedo controlar lo que sucede más allá de lo que hago en el coche de carrera. La atención de la prensa que hemos recibido esta semana ha sido realmente genial para nuestros patrocinadores y genial para Hendrick Motorsports y para nuestras relaciones, y es genial para mí también. Estoy sin pretensiones, supongo. Fue mucha exposición por ser tan solo segundo. Ojalá podamos validar todo eso pronto con una victoria".

Hay que darle más crédito al hombre. Nadie es más consciente de su lugar en la categoría, y nadie es más cometido en cuanto al progreso que el equipo Nº88 ha hecho desde que Steve Letarte se subió a bordo y Earnhardt fue colocado junto al cinco veces campeón Jimmie Johnson en el nuevo taller de Hendrick con el 48 y el 88 uno al lado del otro. Algunos ya están listos para dar vueltas por el hecho de que Earnhardt es competitivo nuevamente, por el hecho de que está octavo en los puntos, porque lideró en las vueltas finales en Martinsville. Earnhardt, sin embargo, es realista. Sabe que hay aún trabajo por hacer antes de ponerle fin a una sequía de victorias que data del verano de 2008 en Michigan. Sabe que probablemente se corrió por demás en Martinsville cuando el eventual ganador, Kevin Harvick, lo superó. Sabe que ha mostrado algunos destellos anteriormente y luego de apagó.

Sabe que tiene defectos incluso en lugares como Texas y Talladega, pistas que han sido buenas para él en el pasado. "No hemos corrido tan bien aquí en Texas los últimos años. Hemos estado en el top 10 en algunas de esas carreras, y tomamos el liderazgo un poco", dijo Earnhardt, quien logró su primera victoria en la serie principal de NASCAR en esta pista en 2000, y lideró 46 vueltas para finalizar noveno hace un año. Luego se viene a la semana siguiente el escenario de Talladega Superspeedway, donde ha ganado cinco veces, pero alcanzó el top 10 en apenas dos oportunidades en sus siete últimas participaciones.

"Con un poco de suerte, haremos lo que debemos hacer en esa carrera para intentar estar en las primeras posiciones cerca del final", dijo. "No he terminado bien allí realmente las últimas veces. Probablemente intentaré cuidar mi auto un poco más durante la carrera. Es una competencia muy larga. Intentaré tomar mejores decisiones para tener mi auto allí en el final. No he podido lograr eso en las últimas carreras allí".

Ese pensamiento pragmático atenúa el entusiasmo que sintieron muchos en la Junior Nation, quienes aguardan por una victoria. Algunas veces, esos ciudadanos pueden entusiasmarse demasiado --como lo demuestra el clamor de que Earnhardt debió haber sacado de pista a Harvick en Martinsville para ganar la carrera. Uno casi podía escuchar el grito: ¡simplemente quítalo, como papi hizo con Terry Labonte en Bristol! Como si Earnhardt fuera a elegir terminar con una sequía de victorias bajo esas circunstancias.

"No pienso que eso hubiese sido lo correcto", dijo Earnhardt. "No me hubiera gustado que nadie me hiciera eso a mí, quitarme por completo de la carrera. No tengo un historial de hacer esas cosas. Es muy fácil decir eso en Internet. En serio, en Internet es muy sencillo decir muchas cosas. Todo el mundo sabe cómo correr. Yo intento correr respetuosamente y quiero recibir el mismo trato. Si está cerca el final de la carrera, espero correr duro y ser agresivo y espero que los muchachos sean así también. Y pienso que eso es lo que sucedió el pasado fin de semana".

Earnhardt dijo que estuvo cerca de Harvick una vez, e intentó hacer su movida, pero el paragolpes trasero del Nº29 estaba tan gastado que el contacto se sintió como una pelea de almohadas. Pero no iba a chocar a su oponente para ganar. "No quería hacerlo bajo ninguna circunstancia", dijo Earnhardt. "No choco a la gente a propósito. Quería correr duro contra él".

Terminar segundo, sin embargo, no le resta mérito al obvio progreso que Earnhardt ha hecho hasta este punto. En el fuera de temporada, el dueño de equipo Rick Hendrick no solamente juntó a Earnhardt con Letarte, sino que mudó al equipo Nº88 al mismo edificio del Nº48, donde Johnson y el jefe de equipo Chad Knaus han construido cinco campeonatos consecutivos. La esperanza era que algo de esa luz de campeonato que arrastra el equipo de Johnson se pegara. Desde la perspectiva de Johnson, es demasiado pronto para pensar que la combinación está dando frutos por esta movida.

"Pienso que si tuviéramos mayores problemas, ya se habrían presentado", dijo Johnson. "Siento que por la forma en que ambos equipos están corriendo --está bien, no hemos tenido el fin de semana consistente que queremos realmente para nuestros cuatro coches- pero todos estamos logrando buenos resultados, todos estamos corriendo bien, todos estamos produciendo. Pienso que en momentos difíciles como los que hemos pasado, tener los resultados muestra que todos trabajamos bien juntos. El cambio de Jeff trabajando con Alan Gustafson y Junior haciendo lo propio con Steve Letarte ha funcionado muy bien... Pienso que eso lo puedes leer. Pienso que las cosas han ido saliendo muy bien".

Eso pareció evidente por la multitud reunida junto al camión de Earnhardt el viernes, indicativo de un deporte que busca que su figura más popular vuelva a las primeras posiciones para mantenerse allí. Todo lo que se necesitó fue un segundo lugar para alimentar la fiebre, para mostrar un poco de la locura que rodeaba a Earnhardt cuando ganaba carreras y aparecía en portadas de revistas y en entregas de premios. Los tiempos han cambiado y Earnhardt está más grande, pero todavía el incomparable potencial en una combinación de popularidad y performance se mantiene. El monstruo ha estado esperando, soñando, por años. Todo cambia cuando finalmente se despierta.

Las opiniones expresadas son exclusivas del autor.

Fuente: Nascar

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