Escrito por Mascoches
El más veterano cumple 30 años
André Dessoude llegaba al Dakar el 1 de enero de 1982. Desde entonces, no se ha perdido ni una sola edición del rally.
Además ha creado, desarrollado y mantenido la estructura más fiel a la prueba. Este año ha inscrito cinco vehículos... y revisa sus ambiciones a la alza.
Con o sin ayuda de los fabricantes, André Dessoude sigue realizándose y entusiasmándose con la construcción de vehículos para el Dakar.
Y este año, ha decido incluso pasar al siguiente nivel, después de haber conseguido que Christian Lavielle accediera al 8º puesto en la edición 2011.
Ahora introduce un cambio de enfoque radical, porque Dessoude le hace preparar un nuevo prototipo puntero a partir de un Mitsubishi Lancer, equipado con un motor Nissan, cuya misión será aspirar al Top 5.
Hay otro prototipo, muy adecuadamente bautizado Atacama, que contará con Frédéric Chavigny al volante, un piloto que ha demostrado su valía en la categoría Producción (50º, 30º y 23º): "el objetivo es el Top 20, pero voy a conformarme con un 20º puesto", comenta sutilmente el piloto-agricultor expatriado a Ucrania.
André Dessoude, curioso por naturaleza, también lleva cierto tiempo con los ojos puesto en los buggy.
El que pilotará Isabelle Patissier en su 10º Dakar le permitirá tal vez mejorar su 16º puesto, obtenido con el mismo vehículo en 2011.
Y para dejar clara su compromiso con las dos ruedas motrices, también ha incorporado al equipo a un especialista de la categoría, Thierry Magnaldi, que regresa al Dakar después de tres años de ausencia: "voy a intentar clasificarme todos los días entre los 15 primeros, lo que nos podría llevar al final a llegar al Top 10", analiza el piloto galo.
Este ambicioso cuarteto se ve completado por Zhou Jihong, de China, con pretensiones más modestas, puesto que participa en su primer Dakar.
Seguridad: cuidando hasta el último detalle
En la preparación del Dakar, los equipos de la organización prestan especial atención a la seguridad. Durante toda la semana, los responsables del dispositivo de seguridad se han reunido en los tres países anfitriones para dejar todos los hilos atados.
La competición, la aventura y el espectáculo confieren al Dakar su esplendor. Para que la carrera esté a la altura de las circunstancias, es fundamental que todo esté bajo control, empezando por la seguridad.
En los 8.400 km de recorrido, tanto en las especiales, como los enlaces y los aledaños de los vivaques, los espectadores y pilotos han de poder disfrutar de condiciones óptimas de seguridad y, en caso de necesidad, de la asistencia de dispositivos de emergencia rápidos y eficaces.
A tal fin, se planifica el despliegue de medios con varios meses de antelación.
Esta semana, Etienne Lavigne y David Castera han organizado seminarios en Argentina, Chile y Perú para definir y coordinar los métodos de trabajo con todas las fuerzas del orden y los servicios de emergencia convocados para velar por la seguridad durante las dos semanas del rally.
"Es fundamental que todas las etapas se desarrollen sin problemas", explica el director del Dakar.
"Por ejemplo, para cada especial habilitaremos una zona para el público, de manera que los espectadores puedan disfrutar de la carrera de forma óptima y segura.
Sabemos que los riesgos son parte inherente de una competición de aventura extrema como lo es el Dakar, pero hacemos todo lo posible por minimizarlos.
En los tres países anfitriones, estamos trabajando en estrecha colaboración con las instancias públicas, la policía y el ejército.
Actualmente nos encontramos en la recta final, atando los últimos cabos antes de que arranque la prueba el próximo 1 de enero."

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